Aeropuerto

Tunja tiene aeropuerto. Aunque tal vez parezca broma, en esta capital existe un lugar pensado y construido, por allá en la mitad del siglo pasado, para recibir y despachar aviones. Quizá alguien saque de sus recuerdos la imagen de un paraje aislado, donde al lado de una curiosa torrecita ha compartido un almuerzo de olla. Otra persona puede pensar en ese enigmático destino al que ha llevado su carro para realizar "piques" en una desolada pista. Pues sí, ese es el Gustavo Rojas Pinilla, el "aeródromo" local que a pesar de llamarse como aquel tunjano cuyo nombre sugiere fortaleza y convicción, en realidad ha existido con otras características. Inaugurado tres veces pero casi nunca utilizado, podría considerarse un patrimonio alusivo al propósito de modernizar la ciudad, pero también un referente de olvido, despreocupación y oportunismo.


 

  • ico historia 40 01
  • ico patrimonio bn 01
  • ico actividad bn 01
  • ico sabermas bn 01
  • ico tour bn 01

Historia

aeropuerto gustavo rojas pinilla

aer 1948AdrHGLa revista El Gráfico del 29 de abril 1911 registró la llegada en aquel año del primer avión a Colombia, que a pesar de no haber concretado su épico propósito de sobrevolar la sabana de Bogotá, causó sorpresa en quienes lo apreciaron en uno de los pabellones levantados en la ciudad para la exposición conmemorativa de la Independencia. La idea de construir un aeropuerto en una población cercana a la capital del país tomó forma 37 años más tarde, cuando por medio del Acuerdo 16 del 26 de junio de 1948, el Concejo municipal de Tunja declaró de utilidad pública los terrenos de una finca conocida con el ancestral nombre de "Loma del Zaque", ubicada en las inmediaciones de los recientemente inaugurados "nuevos cuarteles", hoy en día Batallón Bolívar de la principal ciudad de Boyacá. Luego de varias negociaciones lideradas por el Personero de la ciudad, otro acuerdo del Cabildo, el 9 del 2 de mayo de 1949, definió el contrato para la elaboración de los planos del "aeródromo", los cuales fueron confiados a una firma encabezada por el militar Carlos Salcedo.

aer 1953Dos años de estudios y pruebas de aeronáutica fueron necesarios, hasta que el 8 de febrero de 1951 se firmó un nuevo contrato, esta vez destinado a la construcción del terminal aéreo. Finalmente, las instalaciones esenciales se concluyeron en 1955, año de una celebrada inauguración que tuvo lugar durante la presidencia de Gustavo Rojas Pinilla. Este Teniente General era tunjano y había declarado con asiduidad sus propósitos de integrar su terruño a la modernidad por medio de obras de infraestructura de gran envergadura, cuya puesta en marcha asegurara prosperidad y proyección internacional a un municipio todavía identificado como una gélida villa colonial de iglesias y monasterios. La apertura del aeródromo durante el controvertido mandato -primero considerado como salvación nacional y luego tildado de dictadura infame- de un hijo de la tierra, ha significado que a Rojas Pinilla se le considere el principal gestor y promotor de la iniciativa. Si bien su impulso permitió la conclusión del proyecto, no debe olvidarse que este se inició en el gobierno de Mariano Ospina Pérez y pasó por los de Laureano Gómez y Roberto Urdaneta, hasta llegar a ese momento culminante de la puesta en servicio que el estratega boyacense presentó como una expresión de su compromiso con la modernización de la región.

Sin embargo, decir "puesta en servicio" tal vez sea una exageración, o cuando menos, una imprecisión. El Gustavo Rojas Pinilla -no el hombre sino el aeródromo tunjano, pues no de otro modo se le podría haber bautizado- nació simultáneamente con El Dorado de Bogotá, cuya construcción se inició en 1955 y comenzó sus operaciones en 1959. Pero sus rumbos han sido diametralmente opuestos. Mientras este último se ha convertido en uno de los más importantes de Latinoamérica y es objeto de ambiciosas remodelaciones, el primero comenzó una especie de desnaturalización casi desde el mismo momento de su apertura. Claro está, el terminal cuyo nombre rememora esa leyenda tan anhelada por los conquistadores españoles estaba pensado para una capital de país, con una circulación de pasajeros ya creciente por aquel entonces, en tanto el erigido sobre la antigua "Loma del Zaque" se destinaba a una provincia con una incierta demanda de viajeros. Aun así, cabe preguntar si esta es la causa original de una sucesión de episodios que han hecho del aeropuerto de Tunja una especie de no lugar, desconocido por muchos de los propios habitantes de la ciudad, o utilizado por algunos entre quienes saben de su existencia para las prácticas más singulares y absolutamente ajenas a la movilidad aérea.

Un año había transcurrido desde la inauguración cuando Olivo Torres, un teniente coronel quien ejercía como Gobernador de Boyacá en 1956, anunciaba en uno de sus discursos su aspiración de concluir definitivamente el aeródromo de la capital departamental en octubre de ese año. Esta declaración ejemplifica lo que ha sido la historia de las instalaciones desde entonces y a lo largo de seis décadas: una secuencia marcada por el abandono y el olvido, denominadores comunes matizados por etapas aisladas en las cuales se proponen remodelaciones, se hacen ajustes dispersos, esporádicamente se realizan vuelos, y se vuelve a las inauguraciones. Así, además de aquella de mediados de los años cincuenta, se han registrado dos más.

En la primera de ellas, ocurrida en octubre de 1997, el alcalde de turno, Manuel Arias, invirtió 400 millones de pesos para repavimentar la pista y optimizar la torre de control y las hoy inutilizadas oficinas. Incluso, se alcanzó a efectuar un vuelo de prueba con la empresa Aerolíneas Regionales de Colombia. Tras el nuevo fervor quedó pendiente la ampliación de la pista, la terminación de la torre, la adecuación de las vías de acceso, la señalización y las conexiones para los servicios públicos. Durante el año siguiente fue imposible proseguir con estos trabajos, pues la diligencia de uno u otro funcionario impidió obtener a tiempo la licencia ambiental requerida para tal fin. Esta fue emitida hasta junio de 1999, hecho que motivó al entonces burgomaestre, Jairo Aníbal Díaz, a gestionar recursos ante el gobierno nacional para reactivar el proyecto. Entonces, una dilatación más.

El nuevo siglo trajo esperanzas para la culminación y consecuente operación de ese lugar que paulatinamente se había convertido en una especie de causa noble carente de doliente. El Plan de Ordenamiento Territorial de Tunja de 2001 determinó en su artículo 38 que debía destinarse una franja de terreno para la extensión de la pista, como también emprenderse acciones de "promoción y factibilidad" para adecuar las instalaciones y ponerlas en funcionamiento. No obstante, solo hasta marzo de 2005 el mandatario local del momento, Benigno Díaz, logró la renovación de la licencia ambiental expedida en 1999 y llevó a cabo la tercera inauguración en 50 años, en un acto presidido por el ministro de Transporte y acompañado por numerosos habitantes, quienes con una expectativa semejante a la de medio siglo atrás presenciaron dos vuelos, uno comercial y otro oficial.

Poco después, la Oficina de Planeación Departamental expresó su preocupación debido a la ausencia de compañías comerciales interesadas en operar en el siempre inconcluso centro de navegación aérea. Justamente, la inexistencia de los elementos requeridos para este tipo de tráfico y el reducido tamaño de la pista han sido los motivos principales expuestos por voceros de distintas aerolíneas, entre ellas Aerocusiana, Aircaribe y Avianca, quizá la más tradicional de las empresas colombianas del sector, cuyo presidente, Germán Efromovich, recalcó en su momento dichos impedimentos cuando fue preguntado sobre las posibilidades de que la sociedad por él presidida en ese entonces, estableciera rutas frecuentes entre la capital boyacense y otras regiones del país.

aer 2005 B7d2En agosto de 2006 la Aeronáutica Civil cedió la administración al municipio. El alcalde Díaz, tal vez animado por una mezcla de anhelo y protagonismo, afirmó que con el traspaso el terminal tendría futuro y esperó una inversión del orden de los 2 mil millones de pesos para alargar la pista a 2000 metros. Pero nuevamente, ese futuro no ha sido el esperado. En la actualidad, la pista del Gustavo Rojas Pinilla es empleada para las prácticas de aprendices de conducción, mientras que algunos más avezados en el volante suelen desafiarse entre sí en competencias de velocidad, aunque tanto lo uno como lo otro son prácticas prohibidas. Cuando los automotores no ocupan el pavimento con sus cabriolas sí lo hacen otros “vehículos”, los de tracción animal, pues no es extraño ver a los campesinos de veredas aledañas transitar con sus vacas, burros y carretillas en medio de la mayor tranquilidad, ya que el único riesgo de ser golpeados por un avión aparece cuando los niños lanzan sus naves de papel en medio de sus travesuras. Pero no solo los pequeños acuden allí para jugar y montar bicicleta.

aer 2005 B7d1Personas de mayor edad han encontrado un refugio para desfogar sus energías y entregarse a divertimentos menos ingenuos, a pesar del riesgo de una pulmonía ocasionada por las bajas temperaturas sobre los cuerpos semi o totalmente desnudos. Al no existir un encerramiento, numerosas parejas ingresan con total libertad a los desocupados edificios o se camuflan entre la vegetación circundante para reproducir las faenas propias de los moteles, eso sí, “al natural” y protegidos por una tácita complicidad. En un reportaje publicado por Eltiempo.com el 24 de octubre de 2006, Luis Soler, quien entonces trabajaba como vigilante del lugar, confesó que con los amantes no se metía: "Eso es intimidad, y hay que respetar".

Gustavo Rojas Pinilla fue recordado frecuentemente en 2013 en el marco de las investigaciones en que se vio involucrado su nieto, el exalcalde de Bogotá Samuel Moreno Rojas, acusado de haber sido partícipe de colosales desfalcos al presupuesto de la capital de la república. El nombre del General tunjano también se mencionó en reiteradas oportunidades durante el mismo año por otra razón: su aeropuerto epónimo fue igualmente noticia en razón del inusitado ritmo de operaciones aéreas que presenció entre julio y agosto, cuando en los momentos más críticos del paro nacional agropecuario acogió decenas de vuelos para sortear el aislamiento, el desabastecimiento de víveres y la imposibilidad de viajar por vía terrestre, condiciones que agobiaron a Boyacá a raíz de los numerosos bloqueos en las carreteras.

Ante la apremiante situación el transporte aéreo resultó vital, incluso para salvar las vidas de quienes requirieron atención médica especializada y lograron movilizarse a Bogotá por medio de aerotaxis. Aunque este servicio público se prestó de manera interrumpida y sin planeación, solo como respuesta a una emergencia, en Tunja aterrizaron y decolaron aeronaves civiles y militares atendidas por líneas comerciales, pilotos privados, la Fuerza Aérea, el Ejército y la Policía, que a partir de las seis de la mañana y hasta las seis de la tarde realizaron entre 9 y 13 vuelos diarios, desde y hacia la ciudad. Ha sido la mayor intensidad desde los lejanos años sesenta del siglo pasado, cuando pequeñas aeronaves volaban eventualmente hacia los llanos orientales y la costa atlántica.

aer 2013planeacionLos apuros generados por el paro fueron presentados en 2013 por la Procuraduría General de la nación como una evidencia de la necesidad de dotar a Tunja de un aeropuerto actualizado y en pleno funcionamiento. En esta nueva solicitud, tan similar a varias promulgadas en años previos, a tal punto que no sería impreciso calificarla como una "repetición de la repetidera", el órgano de control radicó una acción popular contra el municipio, la Unidad Administrativa Especial de la Aeronáutica Civil y la Gobernación, con el fin de impulsar un plan de activación de las operaciones aéreas, pues la ausencia de estas afecta la productividad y la competitividad regional. Seguramente no es difícil entrever lo que ha pasado.

El viejo aeródromo mantiene una restricción de la Aeronáutica para los vuelos comerciales, hasta tanto se cumplan las exigencias técnicas relacionadas con ayudas de aeronavegación y torre de control. No se cuenta con bomberos, operadores ni controladores aéreos, la seguridad es escasa y la pista se ha quedado en sus 1100 metros de largo por 20 de ancho, los cuales únicamente admiten la llegada dos o tres veces a la semana de aviones menores, contratados por compañías de valores para transportar dinero. Entre tanto, los amantes furtivos siguen aprovechando el desorden y los burros en su deambular sintetizan una metáfora del tipo de manejo que se ha dado a esta obra, pensada en su momento como el gran paso a la modernidad y hoy testimonio de todo lo contrario.

patern aply light

btn formulario

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0
terminos y condiciones.

Comentarios (7)

Cargar Comentarios Previos
  • Invitado - Oscar Vianey Pulido Martinez|

    Cordial Saludo

    Mi nombre es Oscar Pulido soy estudiante de la universidad de Boyaca de primer semestres nací en el departamento de Casanare, llegue a mitad de año a Tunja y por medio de la pagina de Mutua me entero de que la capital de Boyaca tiene aeropuerto, es increíble que la ciudad en donde se dio la independencia de Colombia, lleve tantos años sin el funcionamiento del aeropuerto, en mi caso como soy del departamento de Casanare me queda a 6 horas en medio de transporte terrestre de Tunja a Aguazul, para viajar es difícil comenzando que esa vía es hay constantes derrumbes lo que impide aveces el paso para viajar, y nos toque dar la vuelta por la vía Bogota-Villavicencio o toque tomar avión en la ciudad de Bogota, esto lo analizo para que la gobernación de Boyaca tome conciencia acerca de como en otros lugares de Colombia tiene un aeropuerto pequeño o a medio terminar pero estable y como en este departamento tienen los recursos, y ayudas para abrir y mejorar este dicho aeropuerto para el funcionamientos de los Tunjanos y en especial para la gente de afuera como estudiantes universitarios que quieran viajar a visitar a sus familias. Espero que lean este mensaje y que les agrade.

  • Invitado - Leonardo Hernandez

    Me parece interesante el rescate que se le hace al aeropuerto puesto que se hace atrayente tanto como para sus pobladores y para las personas que quizá no sabían que Tunja tenia aeropuerto como en mi caso.

    Leonardo Hernandez
    Universidad Antonio Nariño

  • Invitado - El Gus

    Muy interesante la historia del aereopuerto

  • Invitado - Diego Sosa

    Muy buena información, encontré datos precisos sobre el tema <3

  • Invitado - Edison Solano

    La información histórica es concisa y general, aunque no existen referencias de donde proviene la información.

ico 01

 

ico 02

ico 03

ico 04

ico 05

ico 06

ico 07

ico 08

CON EL APOYO DE:
Red de Museos de Boyacá
Red de Museos de Tunja
Fundación Escuela Taller de Boyacá