Lavaderos

Era una reunión habitual e incluso esperada. Las mujeres descargaban sus canastos cargados con toda la ropa que tras sus propias faenas, las de sus patrones o familiares, se había hecho merecedora de la dignidad del lavado. También llegaban sábanas, cobijas, quizá una cortina, en fin, todas aquellas prendas y similares que con el esfuerzo de las manos y la ayuda de una barra de jabón, quedaban nuevamente dispuestas para servir a sus usuarios. Por supuesto, todo era posible gracias al líquido cristalino, ofrecido en abundancia por las entrañas de la tierra desde tiempos inmemoriales. Mientras enjuagaban, restregaban y secaban, las lavanderas se ponían al tanto de sus historias más cercanas, se confiaban alguna infidencia, discutían los vaivenes de sus parroquias y ventilaban sus diferencias. Así habrían sido las jornadas en la Fuente Chiquita, uno de los manantiales ancestrales de Tunja donde además de manar el agua, utilizada para el sustento y el esparcimiento, los lavaderos allí instalados hicieron de una necesaria actividad doméstica, una tradición.


 

  • ico historia bn 01
  • ico patrimonio bn 01
  • ico actividad bn 01
  • ico sabermas bn 01
  • ico tour bn 01

Para saber más

 

Conexión con otros elementos

La piedra es un material presente en algunas secciones del cobertizo de los lavaderos. Este recurso constructivo también fue empleado en los puentes de la vía entre Tunja y Oicatá y en el Monumento al Trigo. A su vez, este último se encuentra en las cercanías del lugar donde fluía la Fuente Grande, otro de los abastecimientos de agua de los tunjanos durante la Colonia y hasta la primera mitad del siglo XX.

Igualmente, los lavaderos públicos han sido tradicionales en varias partes del mundo. Entre las decenas de espacios de este tipo que podrían tomarse como ejemplo, la ciudad mexicana de Puebla resulta significativa por presentar una antigüedad, características de consolidación y necesidades hídricas semejantes a las de Tunja. Fundada en 1531, fue el principal foco de desarrollo económico, social y político del altiplano sur del país, como también un importante centro religioso con una suntuosa catedral. Al igual que en la capital boyacense, desde la fundación del poblado una buena parte de los habitantes debía acudir a los nacimientos localizados por fuera de la zona urbana para lavar allí sus ropas.

La necesidad de lugares para realizar este oficio motivó varias construcciones. Se tiene noticia de la existencia en 1704 de una casa con puestos de lavado y tres manantiales junto al río San Francisco, si bien los más emblemáticos fueron los lavaderos públicos de Almoloya, construidos en 1863 tras demoler unos más antiguos y dañados. Este nombre significa “agua que brota”, pues estaban ubicados en el punto donde manaba el líquido de un nacimiento. Se trataba también de un “centro de información” para las lavanderas −y por extensión para sus patrones− donde lo privado se tornaba público, de ahí la adopción de la frase “lo oyó en el lavadero” para significar algo aparentemente cierto pero cuyo origen no estaba del todo claro.

patern aply light

btn formulario

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0
terminos y condiciones.

Comentarios (1)

  • Invitado - CLAUDIA MONROY

    Buenos Días, Soy docente de ciencias sociales de la IE Silvino Rodríguez de
    Tunja y lidero un grupo de investigación sobre memoria histórica, en el
    cual investigamos varios sitios de la ciudad, entre los cuales esta Fuente
    Chiquita (los lavaderos de Tunja). Haciendo una búsqueda de información,
    nos damos cuenta que ustedes han hecho un trabajo sobre éste lugar, razón
    por la cual nos interesa tener una conversación con su grupo, para conocer
    información y compartir experiencias, si es posible.

    Agradezco su atención y espero que podamos conocer mas a fondo su trabajo.

    Att,

    *CLAUDIA LILIANA MONROY HERNANDEZ*

ico 01

 

ico 02

ico 03

ico 04

ico 05

ico 06

ico 07

ico 08

CON EL APOYO DE:
Red de Museos de Boyacá
Red de Museos de Tunja
Fundación Escuela Taller de Boyacá